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Mostrando entradas de 2019
Zen y Automatismo En el medio de zazen, al principio y la final, en un momento de calma y profunda concentración, uno puede devenir en un cosmos, en un abismo, inmediatamente, sin mediar, sin peajes,  en un instante el automatismo se hace presente, mil pensamientos, mil máquinas buscando conectarse. El Zazen, quizás sea una forma de alejar los pensamientos de los pensamientos, los pensamientos del mundo concreto, y si digo alejar es porque no hay palabra mejor que esta, los pensamientos no desaparecer, no hay mente en blanco como diría el falso gurú. Solo hay una distancia ensanchada por cada respiración, por cada instante presente, que mantiene a los pensamientos como espermas sin poder encontrar el óvulo. Del Automatismo se podría decir que son esos pensamientos que se disparan como flecha buscando el blanco, me produce fascinación este momento del Zazen, por momentos pareciera que en la naturaleza del hombre hay un sistema que se dedica a ahorrar energía, produciendo r...
La no dualidad Ser o no Ser esa es la cuestión. Quizás esa cuestión esta errada desde el principio, tal vez se trate de ser y no ser al mismo tiempo. Vivo y muerto, primavera y otoño, tal vez no aprendimos nada de la naturaleza. Me transformo en luz rodeada de oscuridad Devoro al mundo y el mundo me devora  a mí. Soy un Ángel sobre la superficie, pero pronto mis rodillas están lastimadas Soy la encarnación del universo, sin embargo también soy carne temblorosa. Soy la paz en el centro del huracán Soy el camino recto y limpio de los laberintos Soy el hombre Soy la cabeza del Toro
La Maquina Cosmica Zazen El culo conectado al suelo, las rodillas como patas de un enchufe trifásico. El cuerpo comprometido en una acción, en una máquina espiritual-emancipadora. Los pensamientos van y vienen como en una autopista, las respiración por otro lado, cada vez se asemeja más a una tortuga que se adentro en su caparazón hasta perderse. Cuando la respiración apenas se siente, la autopista esta vacia, vacia y con la aparición de algún que otro coche cuya presencia no es del todo clara. La Maquina Cosmica Zazen, excreta un Satori, abono para la vacuidad, yo , por otro lado ya no soy yo. Soy el Cosmos, la Nada misma. La Vacuidad pone en evidencia a todos esos pensamientos, las nubes en el cielo, los autos en la autopista, como alguna máquina-filtro-traductor-automática de interacción con el mundo. Con su propia lógica, calcula, previene, fábrica miedos, esperanzas, vientos de libertad y barrotes gruesos  a quien se identifica con este software de algorit...