De las redes
Cuando nació mi hijo, entre todas las felicitaciones encontré mensajes de mal gusto, eso me llevo a eliminar a 200 contactos. En ese momento comenzó el desencanto con las redes sociales. El planteo que me hice fue, borremos a contactos que no conozco personalmente. El problema es mío después de todo. Luego arme una clasificación para mis publicaciones llamada “familia” donde se encuentra mi familia de sangre y todos los afectos que incluyen amigos viejos y nuevos
Cuando me relaje y publique una foto de mi hijo para todos los contactos en general. Recibí una crítica de una compañera de estudios. Por otro lado pero en el mismo sentido, cuando publique sobre mis creencias, que cuando lo hago, es con el fin de ayudar, recibo criticas también. En lo político, ahí estamos, cuando perdió en el senado el proyecto para despenalizar el aborto, me vinieron a increpar por las redes, con una clara intención revanchista, yo apoye la despenalización. En política partidaria todavía no salto nadie, pero como este gobierno es impresentable ¿quién se va a animar?
Que yo no discuta no significa que le de la razón a mis criticones, que no son míos, sino que andan por ahí alimentando su ego en base a identificar la falta en los demás, en lugar de buscarlas en su interior.
Que yo hoy publique este estado, desnudando mis debilidades, mis contradicciones, no significa que este pidiendo lastima. Soy una historia, soy una lucha contra mis propios impulsos, soy un sentido que se construye todo el tiempo y no necesito de los licenciados de Facebook, los muertos que viven sin creatividad en sus corazones y los detentores de verdades acartonadas, para saber cuánto valgo, cuánto valen mis ideas, cuánto valen mis pasiones.
Que yo hoy publique este estado, desnudando mis debilidades, mis contradicciones, no significa que este pidiendo lastima. Soy una historia, soy una lucha contra mis propios impulsos, soy un sentido que se construye todo el tiempo y no necesito de los licenciados de Facebook, los muertos que viven sin creatividad en sus corazones y los detentores de verdades acartonadas, para saber cuánto valgo, cuánto valen mis ideas, cuánto valen mis pasiones.
Hace un tiempo, me fije un protocolo, cuando uno de mis contactos publica algo que no me gusta, simplemente no hago nada, no reacciono, no comento, solo lo hago en lo que me gusta, comento para sumar, no para restar, porque creo que cada uno debe identificar sus faltas y que nadie debe juzgar la realidad ajena, como si la propia fuera la única.
Tengo amigos que no compartos sus ideas políticas, pregúntenles si alguna vez me metí en su muro a cuestionar sus ideas y tengo amigos que defienden "salvemos las dos vidas" nunca me moleste en querer cambiar su forma de ver.
Las redes sociales (dejo afuera a wathapps porque merece un capítulo aparte) se están volviendo un nicho para mostrar lo peor de las personas: intolerancia, discriminación, soberbia. Y ha dejado de ser un lugar de encuentro y distracción para transformarse en el pozo ciego de las inmundicias humanas.
No me vengan con la versión, de que estoy reduciendo mi mirada porque no tolero comentarios opuesto a mis ideas, en las redes sociales actuales no vas a encontrar una revelación para el sentido de la vida, se las encuentra en el cara a cara con la gente de a pie, con la experiencia desnuda no virtual de las redes.
A los cobardes que se esconden en las redes, aquellos que cuando los cruzas personalmente, agachan la cabeza, créanme que los perdonó, por vivir en un solo lado de la Luna, por no querer ver sus sombras, por identificarse con sus mediocres luces. Yo hace rato que vivo entre luces y sombras y cada día me conozco más……
No sé ustedes.
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