Del hombre mediocre zoon criticon de Facebook
Se podría escribir largo sobre los filósofos de las redes sociales, pero lo aquí me interesa son los comentaristas de a pie y palabra gastada.
Los filósofos de face, algunos buscan exponer sus ideas, ideas que son subsidiarias de ideas más complejas, que en algún momento les sirvió o les sirven para alterar la percepción de su realidad. Poco importa aquí, cada uno recorre el camino que más les place. Lo que me interesa destacar es aquel, andrajoso pobre que escribe al pie de la nota, aquel que escribe de pie, porque cree que sus ideas son más importantes que las de los demás, aquel que viene con la palabra gastada, ya que repite lugares comunes, razonamientos de bolsillo y adoctrinamientos universitarios. Ese precisamente, ese es hoy el reflejo de la mediocridad reinante.
El comentarista mediocre, no crea, no es creativo, en su esencia se esconde un tapón de corcho que no permite salir nada, y encima se muestra con su contenido cerrado. Cree en una verdad superadora, cree en la falacia de la autoridad, vomitando sobre aquellos que no ha publicado escritos cuando ellos ni siquiera han escrito en su ordenador. Juegan a la lógica del francotirador, agazapados esperando y buscando la falta, la falta de creatividad interna, se refelja en el exterior como falta en los argumentos del filósofo de face.
Esa falta de creatividad los carcome, los vuelve odiosos, son cómo botellas con su contenido cerrado y les duele lo abierto. Yo estoy con los abiertos, con los que nacen y mueren en sus palabras, en sus ideas, en su caminar diario, me repelen las botellas cerradas, el conocimiento es una botella de vino viejo que sirve para tomarla, para escupirla, para lavarse las manos o tíralas por el alcantarillado, pero nunca para que por detrás de un corcho.

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